domingo, 9 de octubre de 2016

Primeras semanas en Milano

Ya hace un mes que he llegado a esta bella ciudad al norte de Italia, ¡y vaya mes! Increíble la experiencia de disfrutar de una cultura "diferente" (como todos sabréis, la cultura italiana y la española son muy similares) y sobre todo, de vivir en un lugar distinto y en el que todo te parece nuevo cuando lo empiezas a recorrer.

Para no chocar con lo habitual al llegar a esta maravillosa ciudad, habría que empezar por visitar el famosísimo y conocido Duomo, la catedral que se haya en la Piazza Duomo, en pleno centro de Milano.

Cattedrale di Santa Maria del Fiore (Duomo)

Piazza del Duomo

Si te escapas un poco más allá del centro, hacia la zona de Garibaldi, te encontrarás con edificios de gran altura, pequeños rascacielos que reflejan la parte más nueva y moderna de Milán, adaptándose a la nueva filosofía de ciudad del siglo XXI.

Torre Garibaldi
Luego queremos estar algo más tranquilos y disfrutar de un paseo más relajante, ya que Duomo, con su gran afluencia de gente, y Garibaldi, con tráfico y mucho turista también, pueden resultarnos algo ruidosos. Pues cerca de estos concurridos lugares, también tenemos un parque espectacularmente cuidado en todos sus detalles, como es el Parco Sempione, en pleno centro de Milán (parada de la línea M1 de metro, o línea roja: Cairoli), a través del cual accedemos por una espectacular fortaleza o castillo, que a mi, sinceramente, me ha puesto los pelos de punta: nunca en mi vida había visto una entrada tan preciosa para un parque tan bello.

Cimiterio Monumentale

Parco Sempione
Y si ya empieza a anochecer y las horas del día se van acabando, pues, ¿por qué no visitar Navigli y tomarse un "aperitivi" en un lugar tan bello como éste? ¡Qué mejor descanso que este! Este lugar es bello tanto visto de día como de noche, pero personalmente, prefiero verlo al anochecer, es espectacular. Se encuentra cerca de Porta Génova, accesible fácilmente mediante la "línea verde M2" del metro milanese.

Naviglio Grande

Y si os sobra tiempo, quizás podréis disfrutar de algo muy sencillo, con una forma muy perfecta, y con un tacto impresionante...al paladar.


Porque, ¿qué manera mejor de cerrar cualquier visita o paseo por Milano?

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